***Liras de sentimiento y belleza *** Yolanda Arias Forteza

Más reciente

Casi, cien años

Imagen relacionada

Sesenta años después de haber llegado,
en un supuesto, a mayoría de edad,
caigo en cuenta que no la he conseguido.
Se supone madurez habría alcanzado
y el buen juicio enarbolara como aliado;
Me he pillado haciendo, atrocidades.
Amar de más, desear huir de casa,
correrme una parranda con mis pares,
amigas de nostalgia y de pesares,
bailar hasta cansarme y derrumbada
dormir en un diván sin desnudarme
sin usar la pijama de franela y pensar
por una noche,<aún no es muy tarde>,
Subir de dos en dos por la escalera
Y bajar resbalando, los peldaños.
No todos maduramos con los años.
Si del tiempo el embate resistiera,
A mí me ha de tomar casi, cien años.
Por regla general el gran proceso
comienza cuando alcanzas los dieciocho
muy pronto ya tendré setenta y ocho
no sé por qué maduro retrasada.
Un siglo he de vivir, inadaptada
para verme, madura… acostumbrada.

Yolanda Arias Forteza
junio de 2019

Atadura

La imagen puede contener: 1 persona

La mente vaga sola. Ya la vida
desvela en un amor no consumado
su luz, fulgor de brillo equivocado,
a paso lento, cura vieja herida

Lo busca el alma en pena confundida
dolor pequeño o bien, exagerado
palpita solo a ritmo acostumbrado
el gran amor que niega su partida.

Jamás aceptaré su triste ausencia
mi amor lo ha de buscar en la espesura
de selvas y parajes por su esencia,

recuerdo que se aloja en mi locura
y riega de abandono mi existencia.
Mi mente es quien elige, la… atadura.

Yolanda Arias Forteza

 

Temo al mar

No hay descripción de la foto disponible.

De un tiempo para acá, al mar le tengo miedo,
En su profundo azul, en su vaivén, violento
al caprichoso andar me integro cual remedo
de su rumor constante, similar al que siento

de fantasmal corriente en calma lisonjera,
a su marea espectral de magia y de misterio
a esa ola voluptuosa que irrumpe zalamera
con monacal fervor de rezo en monasterio.

A su estrellar furioso contra la escollera
que al concluir su reto, cobarde se repliega
hasta una lacia playa, sin línea de frontera
con una risa ríspida, que me desasosiega.*

Yolanda Arias Forteza

Legado de grandeza

 

La imagen puede contener: planta, flor, naturaleza y exterior

A Linda Esmeralda Dominguez Fuentes
En memoria, Noviembre 28, 2018. 2.00 hrs

Por tres cuartos de siglo he medrado
y no aclaré el porqué de la existencia.
De poco me ha servido la experiencia;
pero, ahora por ti lo he encontrado.

Tan, joven, elocuente y dedicada
tú Linda Esmerada con simpleza
has quedado, legado de grandeza,
en tus hermosos versos escanciada;

no obstante la materia se ha esfumado
el alma es que ha ganado la batalla
no el tiempo de la estancia acumulado.

Es tu modo de vivir que te detalla
como un ser bendecido y agraciado
que no precisó edad para su talla.

Yolanda Arias Forteza

 

Entelequia de amor

Resultado de imagen para imagenes de cuadros clasicos de mujeres con libros

Desde tu altar, miras indiferente
como corre en caudal sobre mi rostro
Agua de mar en cauce rumoroso
Que no alcanza a calmar el doloroso
pensamiento con que arrostro
tanta ausencia de ti, tanta miseria,
en un quehacer que afronto decidida
a que condense toda tu poesía
en cuartillas que rueden por la tierra
asombrando a todo quien las viera.
He de llorar por siglos tu partida,
cada día corresponde a una centuria.
Cada noche durmiendo en la penuria
Deslumbrando mi sueño en paradoja.
Versos mustios me llenan de congoja
La sublime elocuencia de tu rima
No consigue menguar tan honda pena;
A mayor comprensión, más desencanto,
Más llanto, en… rebeldía.
La pasión postrimera cerrada a cal y canto.
Entelequia* de amor que en, ti… culmina.

Yolanda Arias Forteza

*ENTELEQUIA
(….la meta del obrar… punto de llegada de los dinamismos y por ende, la posesión de la perfección por parte de las cosas)

De entelés (perfecto, completo, acabado) y échein (tener poseer), indica en la filosofía aristotélica la perfección propia del acto, que se obtiene cuando éste llega a su realización definitiva, como, por ejemplo, en el caso de la estatua al final del proceso de su escultura. La entelequia es la meta del obrar, el punto de llegada de los dinamismos, la posesión de la perfección por parte de las cosas. A veces Aristóteles refiere este término a la vida misma. Con el concepto de entelequia se suele asociar una visión teleológica de la realidad: todo está orientado hacia un fin. En la visión bíblica de la realidad está también presente un acentuado finalismo: el Dios creador al dar la existencia a las criaturas, dirige a cada una de ellas hacia un fin, lo mismo que dirige a Israel y a los pueblos hacia una meta. Esto es lo que, a partir de la teología de los Padres, se caracterizó con el término de «providencia’: Dios no sólo dio la existencia a la realidad de manera ordenada, sino que proveyó a las cosas y a las criaturas humanas para que todo alcance el fin positivo que él previó en su amor: ese fin es Dios mismo, para todas las criaturas y en particular para el hombre: éste incluso es llamado por Dios “a participar de los bienes divinos» (Concilio Vaticano I: DS 3005).
Esta orientación general de la realidad hacia un fin, que constituye su perfección, evidente para el hombre formado en la Biblia, ha sido puesto en discusión en los tiempos recientes, sobre todo en el ámbito de las ciencias naturales, donde a menudo se da importancia al azar como factor importante en los procesos evolutivos.
En el terreno estrictamente teológico-antropológico, el finalismo conserva una gran importancia, cuando se habla de “entelequia en relación con la orientación fundamental de la criatura espiritual a Dios como a su último fin” (A. Ganoczy). Pero esto hay que comprenderlo bien: a pesar de haber sido hecho por Dios y para Dios, el hombre Llega al encuentro y a la comunión con la divinidad (gracia) por pura gratuidad. Sólo un don de lo alto puede permitir al hombre llegar a su auténtica meta: el Dios trinitario.
G. M. Salvati

Más fácil

 

Resultado de imagen para pareja separandose imagenes

Si cuando te vuelva a ver
No se me enciende la cara
Y no bajo la mirada
Y sonrío como si nada.

Y si cuando tú me mires
No encuentras en mi mirada
Que aún sigue viva la llama
Del amor que te juré,

Tú pensarás “no me quiere”
Yo me diré, “ya olvidó”.
Y cohibidos, del tiempo platicaremos,
De la familia, de cómo nos va a los dos.

Lo que ambos no diremos
Es cuánto nos extrañamos,
Qué largas fueron las noches,
Las horas y los segundos.

Luego, nos despediremos,
Quizá, un abrazo nos demos
Y, sin decir un “te quiero”,
Sin traslucir nuestro infierno,

Al fin nos separaremos.
Esperaremos a Invierno
Y después será más fácil
Fingir… pensar,
¡Que no nos queremos!

Yolanda Arias Fortza
Octubre 21, 2003

Se me ha olvidado

 

No hay descripción de la foto disponible.

De su frío no me caliento
Ni de su hambre me alimento
No me sacia ya la sed
El agua de su merced.
Ni su amor es más tormento,
Si lo evoco ya no siento
Escalofríos en la piel.
Sanadas ya las heridas
Sólo quedan cicatrices
Donde antes manaba hiel,
Se me ha olvidado dolerme
Las notas y melodías
De ya no anhelar el verme
De noche y en mediodías
Besándonos y escribirme
Los dos en un mismo aliento
En un verso en, un…. papel.

Yolanda Arias Forteza
Marzo 20. 2017, 19:15 hrs.

Enlace de infinito

 

Resultado de imagen para infinito imagenes

Animal soy, de ritos y costumbre
Apegada al rincón en dónde habito
Ancestrales escenas que repito
Portadora de mitos y de herrumbre

En secuencia de enlace de infinito
Me divido entre duelo y reciedumbre
Si en el foso, yo miro hacia la cumbre
pienso ahora un kilómetro es, chiquito

Va río abajo, escasa la corriente.
El pozo se ha secado ya, la fuente
Perdido su venero de emociones.

Sordo queda el oído a las canciones
Y escucho de las piedras, estridente
El clamor de que nada está pendiente.

Yolanda Arias Forteza

El riego

 

Resultado de imagen para flores de plumbago imagenes

Hoy lavé la terraza al mediodía,
en el azul del plúmbago extasiada
en su único durazno, deleitada
me desplazo cual suave melodía.

Ha crecido un jazmín, del patio abajo
Que enredando sus ramas ha subido
A darme con sus flores el gemido
De una infancia vivida en altibajo.

Pasaron, sin dudar, muy mala noche
Carentes de humedad, mudo reproche
He mirado sus ramas desmayadas

En verdes macilentos, deslavadas
Ojerosas y mustias, desveladas.
Vierto el agua sobre ellas, en… derroche.

Yolanda Arias Forteza

Ida y Vuelta

Jornada poéstica
Sonetos de Francisco Alvarez Hidalgo y Laura Farías
70/70

70
En la noche florecen los aromas
que la luz y el estrépito perdieron;
tú, sobre el lecho, a solas, te desplomas
sin esos brazos que te estremecieron.
Nunca enlazar lograron tu cintura,
ni se abrieron tus senos a sus manos,
eres fragancia nueva en noche oscura,
forastera a sentidos tan lejanos.
Y esas tus rosas que a la luz dormidas,
en la vigilia se abren y desvelan,
esas rosas, de carne revestidas,
hoy tiemblan, ambicionan, se rebelan.
Y en el silencio y soledad que crea
el solo abrazo que te ciñe,
yace ese deseo que tu espalda arquea,
del que la posesión es desenlace.
Y yo estaré perdido en lontananza,
en igual soledad y rebeldía,
idéntico deseo, y la esperanza
de que tal desenlace llegue un día.

Francisco Alvarez Hidalgo

Publicado por Yolanda Arias Forteza
Todos y cada uno de los poemas de Francisco Alvarez Hidalgo y Laura Farías, están respaldados y protegidos por Registro de Derechos de Autor, con validez internacional.

“En la segunda mitad del año 2001 mantuve correspondencia con mi querida amiga mexicana Laura Farías, recién conocida entonces, mujer de inteligencia despierta y calidad poética. Resultado de aquellos intercambios fueron una serie de sonetos que a modo de diálogo poético fuimos entrecruzándonos. Los míos aparecieron en su día en mis páginas de “Poesía del momento”. Aquí presento todos, los suyos y los míos, en dos columnas paralelas. Los míos llevan números pares y los de Laura, números impares, y deben ser leídos en orden numérico.”

Francisco Alvarez Hidalgo

A %d blogueros les gusta esto: