***Liras de sentimiento y belleza *** Yolanda Arias Forteza

Más reciente

No voy a dormir

 

Resultado de imagen para imagenes de mujer insomne

 

Poco a poco, mi amor ha ido entendiendo
cuando inquieta en insomnio vago en sombra,
por qué elegías permanecer despierto
por la noche. Hoy me niego a dormir,
como tú entonces; pues; dormida,
no consigo incidir en sueños tu memoria.
Mientras penabas tú , yo te soñaba.
Para ti dormir fue de olvidar, predicamento,
y yo ilusa al soñar, te abandonaba
en el amor que en vigilia me daba tu momento.
Tú ya no estás aquí, y es en insomnio
que te adueñas de mí y me seduces.
Hoy, no voy a dormir. Voy a velar en ti
Amándonos, hundido en mí, sumida en ti,
así restañaré, mis… cicatrices.

Yolanda Arias Forteza
Marzo 22, 2015. 4:50 hr.

Anclada

Resultado de imagen para bote anclado imagenes

Circunvolución del tiempo
que te aleja de esta irrealidad
en la que medro esperando sea,
tal vez mañana, un presente que el ayer
volvió pasado, cuando  estabas vivo
y me escribías vertiendo en tu decir,
lo que sentías, cuando yo te decía
que eras mi dios, que en alma y cuerpo,
te pertenecía. Al paso que te alejas,
me acerco a la morada donde habitas.
Cuánto mayor el tiempo mi existencia
agosta, tanto más se ensancha la promesa
de estar entre tus brazos. Tú, él único
que sabes de mis miedos y del irracional
temor que asalta mis sentidos y paraliza
mis enconos.Y si no puedo hallarte, dí qué haría,
sumida en la nostalgia mil y un veces,
en mil más, herida ya de muerte, moriría.
Deambulo confundida, adolorida en una pena
que nunca me aniquila y paso de un abismo
de nostalgia a un cielo que en tu amor
ya me sublima. Agradecida sigo en el abismo
y es ese mismo amor el que me justifica.
Por tal, no evoluciono, elijo mantenerme
en el hechizo de un amor que, si etéreo
es mi refugio, a vivir un presente descampado
donde no logro asirme sin dolor a un punto fijo.
Anclada felizmente a, tu…. memoria.

Yolanda Arias Forteza
Junio 3, 2015. 15:00 hr.

Certeza

Recordándote, Arturo.

En la fila del Banco, a toda hora
Mi mente busca razones,
Explicación a tu muerte
Mi sangre toda revierte
Un sentimiento de pena
El cielo viste de plomo,
Las nubes todas, de luto…
Una fecha como ahora,
Un miércoles, hace… mucho.
Segada yace tu vida
Y en dolor, mi alma perece
Certeza te pido, Padre
Que la bondad prevalece
¡Dale un pedazo de cielo,
Tiende tu manto piadoso
Sobre su cuerpo maltrecho!
Sobre su alma doliente
¡Señor, Señor!… te lo pido,
Dale sentido a su vida
Riega consuelo en la mía.
Mi alma transida en dolor,
Enferma, clama… ¡Certeza!

Yolanda Arias Forteza

(Enero 17, 2010)
13:20 hrs.

 

La Natividad

La imagen puede contener: 4 personas

Ni el hogar opulento, cuyo patio es enjambre
de siervos adobando al fuego una ternera;
ni el mesón del camino, que al caminante ofrece
sólida cena, cama e intervalo en la senda.

Un establo ruinoso será en la fría noche
albergue transitorio de la joven pareja;
él, benévolo mozo, y ella, grácil muchacha,
con un hijo en el vientre hacia el fin de la espera.

Pudo haber sido alcoba del palacio de Herodes,
al calor del brasero, vanidad de oro y seda,
o aposento en la villa de Caifás, o la casa
de un doctor fariseo que la Ley interpreta.

Pero el Hijo del Hombre no es hijo de los grandes,
y se hará el más pequeño; los hijos de la tierra,
los que sudan y sufren, el labrador curtido,
el pescador austero, la mujer en la rueca,

han de ser sus hermanos, dejarán lo que tienen,
y sin volver la vista, marcharán en sus huellas.
Por eso ésta es la noche de los destituidos,
del hambriento, del huérfano, del que vive en cadenas.

Si hoy descendiera el Cristo, no vendría a los antros
donde el poder se compra, se vende la conciencia;
no a los mármoles turbios de Washington o Londres,
no a las crudas Babeles de New York o Bruselas.

El Cristo nacería tal vez en Appalachia,
donde un país ubérrimo tolera la indigencia;
o en la sórdida choza del Congo, de Etiopía,
donde los niños mueren de infinita tristeza.

¿Ha fracasado el Cristo? ¿Dónde fue su mensaje
de gloria en las alturas y paz para la tierra?
¿No seguimos matándonos, hermanos contra hermanos,
inventando pretextos, endiosando la fuerza?

Tras los tres años blancos de la misión del Cristo,
los dos mil años negros de Judas nos asedian.
¿Dónde está tu victoria, hijo del carpintero?
¿Dejaste tu semilla caer sobre las piedras?

En esta larga noche, en esta noche fría,
a la luz del recuerdo que hace esta noche buena,
silenciemos el terco tictac de los relojes,
sin olvidar los males que a nuestro mundo aquejan

Y que el Niño nacido en la paz del establo
nos devuelva mañana la fe y la fortaleza
para cambiar las cosas un poco cas de ada día,
para buscar su mano si nos ciñe la niebla.

Francisco Alvarez Hidalgo

Publicado por Yolanda Arias Forteza.

Todos y cada uno de los poemas de Francisco Alvarez Hidalgo, están protegidos y respaldados por Registro de Derechos de Autor con validez internacional.

Un lápiz

No hay descripción de la foto disponible.

Me asaltan estas ansias de escribir poemas
cuando te estoy pensando y mi cuerpo
a tu cuerpo se me ha ido estrechado.
Quisiera ser el lápiz que tu mano sostenga
Del que surja tu letra pronunciando
mi nombre y al enunciarlo quede, eternizado
trazo, epístola en mis manos.
Que la mina pasará rozando mi antebrazo
despertando deseos de colarme en tus versos
compartiendo y soñando también tus ilusiones.
Con un lápiz escribo este verso en desvelo,
a decirte que el alma te la sigo entregando,
cada vez que te pienso un te amo indefenso,
aparece en mis labios, porque siento tus manos
que cual viento de otoño ya me van deshojando.
Comencé con el lápiz que tocara tu mano
y es ahora el deseo que en pausada secuencia,
callado se me riega en la mente y las venas
que en verso irrazonado, me sigue desvelando.
Un lápiz en poesía mi vital herramienta
cuando te estoy pensando, traslada el sentimiento
a un claro pensamiento cuando lo estoy pulsando,
restablece mi psique, restañando la herida
que me sigue punzando y termino dormida,
soñando a pierna suelta que me sigues amando.

Yolanda Arias Forteza
Julio 12, 2017

Casi, cien años

Imagen relacionada

Sesenta años después de haber llegado,
en un supuesto, a mayoría de edad,
caigo en cuenta que no la he conseguido.
Se supone madurez habría alcanzado
y el buen juicio enarbolara como aliado;
Me he pillado haciendo, atrocidades.
Amar de más, desear huir de casa,
correrme una parranda con mis pares,
amigas de nostalgia y de pesares,
bailar hasta cansarme y derrumbada
dormir en un diván sin desnudarme
sin usar la pijama de franela y pensar
por una noche,<aún no es muy tarde>,
Subir de dos en dos por la escalera
Y bajar resbalando, los peldaños.
No todos maduramos con los años.
Si del tiempo el embate resistiera,
A mí me ha de tomar casi, cien años.
Por regla general el gran proceso
comienza cuando alcanzas los dieciocho
muy pronto ya tendré setenta y ocho
no sé por qué maduro retrasada.
Un siglo he de vivir, inadaptada
para verme, madura… acostumbrada.

Yolanda Arias Forteza
junio de 2019

Atadura

La imagen puede contener: 1 persona

La mente vaga sola. Ya la vida
desvela en un amor no consumado
su luz, fulgor de brillo equivocado,
a paso lento, cura vieja herida

Lo busca el alma en pena confundida
dolor pequeño o bien, exagerado
palpita solo a ritmo acostumbrado
el gran amor que niega su partida.

Jamás aceptaré su triste ausencia
mi amor lo ha de buscar en la espesura
de selvas y parajes por su esencia,

recuerdo que se aloja en mi locura
y riega de abandono mi existencia.
Mi mente es quien elige, la… atadura.

Yolanda Arias Forteza

 

Temo al mar

No hay descripción de la foto disponible.

De un tiempo para acá, al mar le tengo miedo,
En su profundo azul, en su vaivén, violento
al caprichoso andar me integro cual remedo
de su rumor constante, similar al que siento

de fantasmal corriente en calma lisonjera,
a su marea espectral de magia y de misterio
a esa ola voluptuosa que irrumpe zalamera
con monacal fervor de rezo en monasterio.

A su estrellar furioso contra la escollera
que al concluir su reto, cobarde se repliega
hasta una lacia playa, sin línea de frontera
con una risa ríspida, que me desasosiega.*

Yolanda Arias Forteza

Legado de grandeza

 

La imagen puede contener: planta, flor, naturaleza y exterior

A Linda Esmeralda Dominguez Fuentes
En memoria, Noviembre 28, 2018. 2.00 hrs

Por tres cuartos de siglo he medrado
y no aclaré el porqué de la existencia.
De poco me ha servido la experiencia;
pero, ahora por ti lo he encontrado.

Tan, joven, elocuente y dedicada
tú Linda Esmerada con simpleza
has quedado, legado de grandeza,
en tus hermosos versos escanciada;

no obstante la materia se ha esfumado
el alma es que ha ganado la batalla
no el tiempo de la estancia acumulado.

Es tu modo de vivir que te detalla
como un ser bendecido y agraciado
que no precisó edad para su talla.

Yolanda Arias Forteza

 

Entelequia de amor

Resultado de imagen para imagenes de cuadros clasicos de mujeres con libros

Desde tu altar, miras indiferente
como corre en caudal sobre mi rostro
Agua de mar en cauce rumoroso
Que no alcanza a calmar el doloroso
pensamiento con que arrostro
tanta ausencia de ti, tanta miseria,
en un quehacer que afronto decidida
a que condense toda tu poesía
en cuartillas que rueden por la tierra
asombrando a todo quien las viera.
He de llorar por siglos tu partida,
cada día corresponde a una centuria.
Cada noche durmiendo en la penuria
Deslumbrando mi sueño en paradoja.
Versos mustios me llenan de congoja
La sublime elocuencia de tu rima
No consigue menguar tan honda pena;
A mayor comprensión, más desencanto,
Más llanto, en… rebeldía.
La pasión postrimera cerrada a cal y canto.
Entelequia* de amor que en, ti… culmina.

Yolanda Arias Forteza

*ENTELEQUIA
(….la meta del obrar… punto de llegada de los dinamismos y por ende, la posesión de la perfección por parte de las cosas)

De entelés (perfecto, completo, acabado) y échein (tener poseer), indica en la filosofía aristotélica la perfección propia del acto, que se obtiene cuando éste llega a su realización definitiva, como, por ejemplo, en el caso de la estatua al final del proceso de su escultura. La entelequia es la meta del obrar, el punto de llegada de los dinamismos, la posesión de la perfección por parte de las cosas. A veces Aristóteles refiere este término a la vida misma. Con el concepto de entelequia se suele asociar una visión teleológica de la realidad: todo está orientado hacia un fin. En la visión bíblica de la realidad está también presente un acentuado finalismo: el Dios creador al dar la existencia a las criaturas, dirige a cada una de ellas hacia un fin, lo mismo que dirige a Israel y a los pueblos hacia una meta. Esto es lo que, a partir de la teología de los Padres, se caracterizó con el término de «providencia’: Dios no sólo dio la existencia a la realidad de manera ordenada, sino que proveyó a las cosas y a las criaturas humanas para que todo alcance el fin positivo que él previó en su amor: ese fin es Dios mismo, para todas las criaturas y en particular para el hombre: éste incluso es llamado por Dios “a participar de los bienes divinos» (Concilio Vaticano I: DS 3005).
Esta orientación general de la realidad hacia un fin, que constituye su perfección, evidente para el hombre formado en la Biblia, ha sido puesto en discusión en los tiempos recientes, sobre todo en el ámbito de las ciencias naturales, donde a menudo se da importancia al azar como factor importante en los procesos evolutivos.
En el terreno estrictamente teológico-antropológico, el finalismo conserva una gran importancia, cuando se habla de “entelequia en relación con la orientación fundamental de la criatura espiritual a Dios como a su último fin” (A. Ganoczy). Pero esto hay que comprenderlo bien: a pesar de haber sido hecho por Dios y para Dios, el hombre Llega al encuentro y a la comunión con la divinidad (gracia) por pura gratuidad. Sólo un don de lo alto puede permitir al hombre llegar a su auténtica meta: el Dios trinitario.
G. M. Salvati

A %d blogueros les gusta esto: