***Liras de sentimiento y belleza *** Yolanda Arias Forteza

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Cup cake. Alias, Mayonesa

La inspiración aviesa

Se me niega perversa,

Hoy no diré del cielo

De la mancha nubosa,

Que esta tarde de junio

Presagia de, tormenta.

No, del rosa encendido

Que entre nubes cenizas

Se mira tras la cuesta.

Hoy, versaré de gatos…

No de un gato cualquiera,

Diré de Mayonesa

Cómo llegó a mi vida

Hace ya quince años

En brazos de mi nieta,

Sí, me refiero a Violeta

Que ya ha cumplido treinta.

De mí, que en unos días

Si me cuido otro poco,

Por uno más, ¡Dios mío!

Rebaso los ochenta…

La gata me ha enseñado

A amar en la certeza

De entregar sin reclamo

De recibir sin fuerza,

Cada noche en ovillo

Muy junto a mis rodillas

Me socorre del frío

Que de noches lluviosas

o de invierno, me pillo…

Si cargada de insomnio

Me presiente, no duerme,

Celoso centinela a mi lado

Desvela, en ronroneo

Consciente, solidaria

A mis penas.

Sigilosa presencia

Que percibo en el alba,

Su amorosa energía,

Arropándome el alma,

A ratos, entre sueños

Mi mano se desplaza

Recorre suavemente

La sedosa zalea,

En blanco inmaculado

Y azabache azulado

Y sonríe en mis adentros

La cómplice cordura

Del prohibido deleite

De mis cantos de cuna

Y un suspiro silente

Desde mi plexo expira

El temor, la tristeza

La solitud, la ruina…

Se me cierran los ojos

Y las dos nos sumimos

En, letargo… piadoso.

Yolanda Arias Forteza

Junio 24, 2022. 13:38 hr.

Al… esfumarme

Puede ser una imagen de flor y naturaleza

Aquí en la efervescencia de mis noches

Qué duro tu dogal y que apretado

Permanece tu amor casi olvidado

Marasmo de pasión impertinente

Que te abraza y al tenerte, se arrepiente.

Inconsecuente dicha que se esfuma

Incapaz de retenerte y absorberte

No hay nada que decir, se ha ultimado

El póstumo suspiro por años, dilatado.

No te acoso, sin darme cuenta apenas

He aprendido que en amor suplicar

Es horrendoso. Hay tiempo de entregar;

Mas, no de arrodillarse. Buscar en otras bocas

El fuego de aquel beso que me diste.

Será que ya al amor he renunciado

Herida por lo mal que me quisiste

Me he negado a aceptar de otros labios

Lo que estaba segura me ofreciste.

No somos nada más que caminantes

En pos corriendo tras un sueño fatuo

Que distante a encontrarlo, nos invita.

A veces vino en modo de poesía

Y el rutinario golpe me desuela,

Revisto mis sucesos de agonía

Y gozo el rezumbar de las abejas

Llanto y risa concurren consecuentes

Y entonces me pregunto si presientes

Este amor que me cala hasta los huesos

Y estas ansias inmensas de tenerte.

Sigo en mi soledad, sin derrumbarme

Sé que te he de encontrar, al… esfumarme.

Yolanda Arias Forteza.

Agosto 27, 2018

Encuentro, sutil

En un azul de tibios nomeolvides                

es tu recuerdo el que te acerca a mí.                 

Vago infeliz en la angosta vereda,          

do corto el trecho, andado junto a ti.      

No más conoceré ya de tu vida;                 

tu crecer, un misterio que al partir          

se pierde en ese umbral prohibido              

Hades, Tabor, que mi planta                      

no se atreve a transgredir…                    

Dónde tu alma ahora, cuál espacio,        

plano y tiempo en que logre coincidir           

el encuentro sutil que busca el alma               

reclamando tu presencia en su vivir.

Yolanda Arias Forteza

Junio 4, 2019, 07:14 p.m.

Eternidad

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Tener un hijo es hacer realidad

Un sueño que imaginas temporal

El único infinito, un raro, sueño… real

Renunciación del Yo, en entrega cabal

Que cambia cada día, mutando sin parar.

Sublimando egoísmos, desafiando destinos,

Un nicho en el santuario de vientre de mujer,

La luz en las tinieblas de cualquier decepción.

Un hijo… un sueño entre la vida

Del que nunca se quiere despertar

Soñar de amor eterno, mientras el hijo viva,

Si muerto, aún más lento, el sueño ha continuar,

Un soñar sin reposo, que el destino nos da.

Es un hijo en la madre… ¡Sueño de eternidad!

Yolanda Arias Forteza

(Agosto 1, 2004

Rapsodia del adiós

A Efrén Arias Cámara. en su segundo aniversario luctuoso

Rapsodia del adiós.

Era su luz que al paso, se apagaba

Ante mis ojos, en niebla se lloraba

Era el adiós temblando en la mirada

Se fue, no más, se fue sin decir nada.

Las tres, un lunes y mayo… comenzaba.

Irrepetible Do, atajo en un camino

En pos de un incansable peregrino

El paso inexorable hacia un postigo

Umbral abierto hasta, vivir… contigo.

Rapsodia del adiós en mi destino.

Yolanda Arias Forteza

1Eloisa Ramirez Arias

Responso

A mi primo hermano

Efrén Arias Cámara,

en memoria a su Primer Aniversario Luctuoso.

Mayo 1, 2018

Responso

Oblicua oscuridad firma

en la noche un pacto

artero de infinita calma.

Mentira es, se llora el alma

a soledad de roce confinada.

En su silencio ruge la alborada

Su luz se filtra ya por las ventanas

alas de angustia, ríos en cascada.

Soy hexágono obscuro

que no encuentra acomodo

en disímiles caras, vórtices de dolor

en el costado, de bruces o la espalda,

inclinada, hundida en las almohadas,

no he podido dormir y de tanto pesar,

de desear y ensoñar, torno al mismo lugar,

principio y fin de mi empeño. Denuedo

de inventar un hogar de doce horas de luz

en que conmigo estás, antesala del sueño

eterno que transitas, en que rebusco un plano

sideral presumiendo, te pudiera encontrar,

en esta hora fatal en que quiero rezar.

Responso que no logro versar

en un hilván coherente, de enunciados

cuando mi alma toda quiere, brindarte… paz.

Yolanda Arias Forteza

Atemporal

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En un rincón de mi pecho

Sigue encendida una llama

Que no se quiere apagar

Verde vibra la esperanza

De que algún día llamarás.

Un cumpleaños festejar,

Aniversarios que pasan

Del día que nos conocimos,

En el que un beso nos dimos,

El de un luto, a recordar.

Pero no celebras… nada

Nada quieres recordar.

Y yo, me niego a olvidar.

Que objeto las fechas tienen

En un alma atemporal,

Sin calendario, ni historia,

Sin inquietud o pasión.

Atemporal me supiste,

Enamorada de ti,

Atemporal, será el día

En que me olvide ti,

Y en un recuerdo…

Sin tiempo,

¿Existirá algún momento,

En que te acuerdes de mí?

Yolanda Arias Forteza

Febrero, 2006

Aún, sin conciencia

Los primeros recuerdos de mi infancia

Siempre tienen de marco la casona

Que en Celaya viviera, en Guanajuato.

Las enormes estancias, conectadas

En rectángulo, al centro, enorme el patio

Donde añoso un jazmín se estacionaba,

Centinela feliz de ensueños y de andanzas.

A la riata saltando, con canicas

Jugando  matatena y mis hermanos,

Con un ojo tapado por un paño

y la espada de palo, a los piratas

Tiempos idos, tan plenos de inocencia,

Sobremesa de charlas con paciencia,

La sonrisa comprensiva de mi madre

De las penas que apañan los infantes,

Y las dudas que enormes los asaltan,

Con su abrazo de dulce complacencia,

Mis pueriles temores, disipaba.

Tiempos esos de dura resiliencia

De guisar con carbón y con ocote,

Acre olor,  encendiendo los braseros

En hilera, venteando el soplador

En rítmica comparsa con las llamas

Avivar el hollín y las chispitas

que saltaban brillando contra el lóbrego

fondo del recinto, la cocina de piedra

hasta lograr en brasa, arder la leña.

Y la ingrata tarea que conllevaba

De limpiar el hollín de las sartenes

Y las brasas enfriar hasta dejarlas

Blanquecinas, reducidas a cenizas

Genuina fortaleza de mi infancia,

Las carencias de entonces, que ahora

En la distancia,  me parecen sublimes.

Ensueño es de delantal, en un portal

de ausencia, por demás…exquisito.

Incide en mi memoria, inolvidable

La visita aterradora de un roedor.

La batalla campal yo, descompuesta

Mis gritos de terror irrazonados

hacían que el drama comenzara

Hasta que huía de ahí, despavorido.

Cuánto más por decir de la casona,

Refugio familiar, que rememora

Mi fugitivo andar, en la deshora

Donde tuvo lugar la coincidencia

De soñar y de amar sin cortapisa

Debajo de un jazmín aún, sin… conciencia.

Yolanda Arias Forteza

Feb. 6, 2021.  19:00 hrs.

Ausencia

Ingrata Ausencia que abrieras

Un surco en mi corazón,

Dime que sentido tiene

Si no has de sembrar amor

Pues la semilla que plantas,

Por ser tan pequeña y vana,

Antes de nacer, murió.

No intuiste, ni supiste

Que la tierra que sembrabas

Aún era capaz de dar

Una cosecha de trigo,

O un campo lleno de azahar

Para perfumar su alma,

Para su hambre saciar.

Yerma mi alma se queda

Surco abierto, sin sembrar

Y mi llanto se parece

A la lava de un volcán

Que derretida encandece

Que no moja y cristaliza

Que resbala entre la herida,

Haciendo que duela más.

Ay, Ausencia, tú me matas;

Pero, más me matará

El saber que estando cerca

Mi surco no ha de sembrar.

Yerma el Alma encontrará

Erosionada, reseca…

¡Como roca de volcán!

Yolanda Arias Forteza

Octubre, 2003

Encuentro

 

¿Por qué? será que el hombre

Que raras veces viste

En un giro fugaz,

En un pasar de lado

Es ése a quien recuerdas,

Deseando haberlo amado.

Volando en nuestra prisa,

Los autos se emparejan,

Él recogía a sus hijos

Y yo iba por los míos

Se encuentran las miradas,

Saetas imantadas.

El campo agreste, seco el ambiente

Quemante el sol en la reseca hierba.

Viento de primavera, inclemente,

su corbata y el saco, mecía,

Despeinando el cabello

Que arrogante lucía.

Erguido en un montículo,

El tiempo lo retuvo.

Desafiante el pasado, distante,

Su imagen no ha borrado.

Retadora, insistente,

Su mirada decía,

Yo te busco a mi paso.

¡Ojalá, fueras mía!

¿Por qué? es perenne el gozo

De saber que fue tuyo,

El que nunca has tocado.

¿Por qué? será que el beso

Que nunca recibiste,

Es el más anhelado

¿Se acordará de mí? 

Yo, a veces, lo recuerdo

Parado en el montículo,

Como estatua viviente.

Incólume en el tiempo

Deseando, haberlo… amado.

Yolanda Arias Forteza

(Junio 18, 2003)

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